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LA ALIMENTACIÓN EN LOS NIÑOS CON AUTISMO

El comer y la alimentación son tópicos comunes entre los padres de niños pequeños. Los que son padres por primera vez aprenden a reunir información acerca de cómo y qué darle de comer a sus niños, que deben esperar durante las diferentes etapas en su desarrollo y cómo promover hábitos de comer saludables y positivos. Muchos niños desarrollan lo que se describe como problemas leves de alimentación en algún momento de su desarrollo.

“Muchos de los padres de niños con el trastorno del espectro autista se esfuerzan en ayudarlos con el problema severo de alimentación con poca o sin ninguna ayuda profesional.” 

Los problemas de sueño y alimentación son frecuentes en niños con autismo. Sin embargo, a pesar de la importancia que tienen estos dos factores para el adecuado desarrollo físico y psicológico del pequeño y el bienestar de la familia, las propuestas concretas de intervención son escasas.





Los trastornos de alimentación en autismo aparecen con manifestaciones variadas, pero presentan como factor común la hiperselectividad alimenticia. Algunos niños autistas muestran desde los primeros meses de vida problemas para ingerir las cantidades necesarias y en algunos casos aparecen signos de intolerancia (vómitos y/o complicaciones intestinales), pero las dificultades se acentúan cuando hay que cambiar el tipo de alimentación introduciendo papillas. Se puede observar entonces desde el rechazo general hasta los primeros indicios de selectividad hacia ciertos sabores y texturas. Muchos niños autistas superan todos los intentos de las familias para introducir los alimentos sólidos y siguen tomando exclusivamente purés o papillas a los 5 o 6 años. Otros, solamente aceptan comer si se les ofrece un determinado tipo de alimentos, sabores o presentaciones de las comidas. Además, la mayoría suelen tener asociadas las horas de las comidas o las situaciones de alimentación a “hora de llanto”.

Aunque las referencias sobre alteraciones perceptivas respecto a la modalidad gustativa son menores, es probable que algunos niños con autismo presenten un problema básico de hiperselectividad gustativa y posibles alteraciones sensoriales de modalidad olfativa, gustativa o táctil, que ocasionan selectividad hacia determinados tipos de alimentos, bien sea por su sabor, su olor o su tacto, de forma que muchas comidas, con probabilidad, resulten muy desagradables, poco apetitosas o, incluso, insoportables, mientras que otras, de sabores fuertes y extraños, figuren entre las preferencias de algunos niños con autismo. Por otra parte, cambiar de sabores, olores, sensaciones táctiles o, simplemente, de condiciones estimulares visuales del plato, puede constituir un reto para el sistema cognitivo de las personas de corta edad con autismo, que presentan una dificultad cognitiva central, que explicaría muchas de las “alteraciones conductuales” que presentan algunos niños.

El proceso puede ser muy largo y no lineal, en ocasiones no sólo hay que adaptarse al niño en concreto, sino volver a puntos anteriores, cuando no estamos consiguiendo la evolución deseada.

Detectar si el niño está enfermo. Si la inapetencia aparece justo cuando existe una enfermedad aguda leve como un resfriado, otitis, faringitis, diarrea, etc., se tendrá que esperar a que el pequeño recupere el hambre por si solo una vez haya superado la enfermedad.

Como se hace con cualquier persona, se le ofrece lo más apetecible y fácil de digerir.

No forzar nunca a comer, eso crea más rechazo hacia la comida.

Algunos niños tragan sin apenas masticar, suele ser el resultado de una intervención inicial inadecuada, en la que se ofrecen grandes cantidades de comida, obligando a tragar sin apenas masticar para poder aceptar la cantidad nueva que se le proporciona.

Siempre se puede respetar una aversión específica, como le ocurre a cualquier persona.


¿Qué puedo hacer?




Consultar con profesionales de la dietética y nutrición para establecer el programa de alimentación del niño.

En CENIAC ofrecemos Educación Nutricional Asistida con Animales donde ayudamos a tratar estos temas en un ambiente distendido, de confianza y agradable para los niños.

Siempre supervisado por un equipo profesional formado en nutrición, psicología y en terapias asistidas con animales.

Es importante tener en cuenta que cada caso es único. Se debe tratar cada situación de forma individualizada.


Solicita más información en info@ceniac.com

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